viernes, 10 de marzo de 2017

Arroz salteado con tirabeques y daikon

El otro día fuimos Álex y yo al supermercado asiático de la calle Leganitos. Me lo enseñó Mikel cuando aprendí a hacer kimchi, ya que es de donde él se surte para conseguir las coles chinas, el gochugaru y todo lo que necesita; además tiene los refrescos y los aperitivos que tomaba cuando vivía en Corea, normal que sea su punto de abastecimiento.

Efectivamente, fui para comprar material para kimchi. Todavía me quedaba gochugaru de mi última incursión y tenía MUCHO mono de kimchi; aparte, que sólo había probado a hacer el de pepino, ya que el de col lo he comido de mi vecino Dani o de Antonio (ambos tremendos, todo hay que decirlo). El final ya te lo puedes esperar; aparte de las dos coles, que igual tenían que haber sido cuatro, me traje mogollón de puesyaques: un daikon muy gráfico, una bolsita de tirabeques frescos, apio, setas, fideos de arroz, salsas miles, y hasta unas galletas Oreo con relleno verde de menta que dan el frescor como un minuto después, a traición. Se nota que tenía mono de cocinar orientaloide, nos dimos varias vueltas a los pasillos hasta decidir que no nos íbamos a llevar más. Bueno, una botellita de sake.



Y ya con la nevera reventona, empecé a darle vueltas a la receta de esta semana; por narices algo me tenía que salir con todo lo que me había llevado.

Como no había probado a cocinar con tirabeques, investigué mientras me comía un par de vainas por el camino para asegurarme de lo buenísimas que están. Si no lo tienes ubicado, el tirabeque es de la familia del guisante, pero se come entera por cómo cruje la vaina y lo dulcecita que está. Aparte, como aporte proteico y de fibra es estupendo, lo que las convierte también en un aperitivo sano y saciante. Pueden comerse crudas, escaldadas ligeramente en agua salada hirviendo o con vinagre de arroz; me están dando ganas de guarrear con ellos en más ocasiones, pero mi comida del jueves pedía paso y la receta del viernes tenía que publicarse, así que me curré este arroz. 
Una oportunidad estupenda para estrenar uno de los boles que me traje de Vietnam.


No tiene mucho misterio, sólo el de cocer el arroz como toca y saltearlo recién hecho para que no quede plastoso.

Para 2 cuencos como el que has visto, necesitarás:
- 150g de arroz largo
- 300ml de agua
- 150g de daikon en bastoncitos
- 100g de tirabeques crudos, limpios (sin la hebrita lateral)
- 50g de pimiento rojo (un trocillo) en bastoncitos
- 10g de jengibre fresco picado
- 1 diente de ajo picado
- 1 rama de apio picada
- 3 cucharadas de aceite de sésamo (si no tienes, vale de girasol)
- sal y pimienta al gusto

También puedes ponerle para rematarlo:
- 1 cucharada de salsa de ostras (entonces no será vegetariano)
- 1 cucharada de salsa de soja (no será sin gluten) o tamari (entonces sí)


Empieza sofriendo en una sartén amplia el ajo con el jengibre, usando para ello el aceite de sésamo. Es un aceite que no aguanta tan bien el calor como el aceite de oliva, así que no le metas mucha caña al fuego.

Incorpora una vez dorado el ajo el daikon, el pimiento y el apio para que se vayan cocinando a fuego medio.


Mientras tanto, ve cociendo el arroz en el agua hirviendo, unos 8-10 minutos, hasta que esté al dente. Escurre e incorpora a la sartén junto con los tirabeques para saltearlo todo junto y salpimenta a placer. No te preocupes por la cocción de los tirabeques, es mejor quedarse cortos que pasarse y así quedan hechos pero bien crujientes.


Para terminar, y si quieres darle otro matiz más al plato, puedes añadir una cucharada de salsa de ostras o de salsa de soja/tamari.


Come recién hecho, los palillos o el tenedor los dejo a tu elección.

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