viernes, 28 de agosto de 2015

Panna cotta de higos al romero

A veces creo que me exijo demasiado. Y luego pasa lo que pasa.


Estoy muy pesada motivada con mis experimentos con el kéfir y no sé a dónde llegarán, pero me han tenido toda esta semana enganchadísima. He hecho de mi cocina un estudio fotográfico... hasta he marcado en el suelo la posición del trípode para poder habitar la cocina entre pruebas. Como una puñetera cabra.

Así pasa, que entre no parar, dormir poco y mal he pasado una semana larguísima. Y con la entrada por hacer, ay madre, mis obligaciones con el blog; que una se ha vuelto seria y responsable.

Ahora bien, pienso resarcirme y (previa siesta belladurmiéntica) mañana monto cena en casa con Silvia, Ana y Rober. Y Shinda si acaso. Tengo el kimchi de pepino en su punto y voy a hacer bulgogi, quizá también alguna sopa.

Y de postre, esto. Panna cotta de higos al romero.

Que tenía por ahí unos higos muy maduros y un brick de nata abierto prematuramente en confusión con un brick de leche, con el consiguiente colacao-engendro-imbebible. Con parte de él hice helado de dulce de leche (casero también), y me quedaba otra buena parte.

Mi comodín para la nata para montar es hacer pannacotta, ¿por qué? Pues porque es relativamente rápido, no mancha y te quedas con la gente que viene a tu casa. Y es un excelente postre de aprovechamiento.

Para darle caché, se me ocurrió hacer una infusión de romero, porque hay muchas especias que las clasificamos como "dulces" o "saladas", y a veces debemos saltarnos algunas normas. Ya probé un ganache de tomillo para unos macarons que estaba de muerte... ¿por qué no iba a suceder con el romero?

En principio este postre no es apto para vegetarianos por la gelatina, que tiene origen animal; sin embargo, puedes sustituirla por agar para hacerla vegeta.

Para 6 personas, hará falta:
- 450ml de nata para montar (+ 35% m.g.)
- 300g de higos frescos
- 200ml de leche
- 6 hojas de gelatina neutra
- 4 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada rasa de agujas de romero

Empieza poniendo a remojar las hojas de gelatina en agua fría, para que se hidraten.

Calienta la leche con la nata en una cacerola a fuego bajo y, cuando empiece a hervir, incorpora el romero, tapa y aparta del fuego. Deja infusionando unos 10 minutos, sin molestarle mucho.

Mientras tanto, puedes pelar los higos (realmente no es necesario si la piel está limpia y es fina, pero hay gente que los pela).

Trascurrido el tiempo de infusión, cuela la mezcla y vuelve a poner en el fuego junto con el azúcar y los higos. Tritura con una batidora de mano para pasar bien la carne del higo; las semillitas quedarán sin inmutarse, crujientes y riquísimas ^^

Cuando vuelva a empezar a hervir, vuelve a apartar del fuego y escurre las hojas de gelatina para añadirlas a la cacerola, disolviéndolas bien con unas varillas. Cuando estés seguro que la mezcla es homogénea, reparte entre 6 flaneras o ramequines su contenido.

Espera a que temple para poderlo meter en la nevera y deja como mínimo una noche para que tome consistencia.

Cuando lo vayas a desmoldar, aparte del truquito de pasar un filo por los bordes, puedes meter un instante el molde en agua caliente. Así la gelatina se vuelve líquida de nuevo y fluirá mejor para sacar la panna cotta del molde.


3 comentarios :

  1. Menuda pinta mas buena, creo que lo voy a probar, o versionearr jeje xD

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  2. ai que delicia, los higos son mi postre favorito pero es que la panacotta es de lis postres favoritos,,,, asi que este postre... ¡Me encanta!!! jejeje me lo apunto.
    http://elbauldelasdelicias.blogspot.com.es/

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  3. Oye que buena idea de pannacotta, se ve muy original y apetecible.

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