miércoles, 18 de febrero de 2015

Salamanca exprés

Te recuerdo que estamos de sorteo en el blog hasta el 21 de Febrero.



... o cómo hincharse a tapas en día y medio.

Es fácil, si alguien como Alicia Marcos te da unas muy buenas recomendaciones sobre su ciudad natal; aunque no he podido comprobar que todas son acertadas, esto me da pistas para futuras visitas a la ciudad dorada y para constatar que sí, esta chica se conoce muy bien los sitios donde comer bien.

Que este resumen no sea una guía de Salamanca, porque no lo pretende ni mucho menos; es mejor que se quede como una crónica del viaje y un punto de partida para los siguientes.

Pudimos elegir comer o cenar al menos algún día de mantel, pero el rollo de las tapas nos sedujo más, si bien hemos probado diferentes calidades que en todo momento han estado muy de la mano con el precio.


Para que te hagas una idea, una caña en Madrid, monda, puede costar un euro y medio. La tapa puede ser muy variada: desde un platillo de patatas fritas, media ración de oreja o torreznos, aceitunas,... y también nada.
En muchos bares de Salamanca en el precio de la caña va incluido "el pinchito": desde los clásicos como el chorizo o la panceta a la brasa a tapas más elaboradas (preciosas esas cortezas de cerdo rellenas de ensaladilla rusa, o esas tortillas rellenas del Cervantes). El precio de esa caña se te puede subir fácilmente a los dos euros, un poco más conforme te acercas a la Plaza Mayor, pero desde luego que con un par o tres sales bien comido/cenado. Y no me digas que no es entretenido.
Cuenta también con que este es un ambiente universitario y haz las cuentas para comprobar que se puede comer bien por cuatro perras.

Salvando las distancias, me recordó al rollo que se traen en San Sebastián con los pinchos: cada sitio tiene una especialidad (relee el párrafo anterior para más pistas), así que déjate aconsejar por quien se tome la libertad de hacerlo. Si eres de miras amplias y disfrutas de la chacina tienes todo ganado para disfrutar de lo que te pongan con la bebida.

Mi primera apuesta fue el Cervantes, un bar situado en la Plaza Mayor, al final de unas escaleras. 
Cuatro cañas y menos de diez euros después nos servimos sendos pinchos a base de tortilla, jamón serrano y pimiento asado, queso y anchoas, morcilla y cebolla caramelizada y revuelto con gulas.
El ambiente era el que te puedes encontrar malasañeando: un bar antiguo lleno de gente que ronda la teintena por arriba o por abajo, pero con muchas mejores vistas; esto se multiplica por diez si se te ocurre cenar sentado, ya que disfrutarás de la plaza en todo su esplendor.



Otro que probamos en una bocacalle de la Plaza Mayor fue la cafetería Bambú, sin duda uno de esos sitios escondidos bajo unas escaleras que si no te recomiendan o no vas muy atento, no se te ocurre probar.

 Lo primero que me llamó la atención para ser un sitio de paso como lo es un bar de tapas es que las encimeras, paredes y mesas son blancas. Una apuesta arriesgada para mantenerlo todo como una patena que la ganan con creces. A dos euros la caña tienes varias tapas en barra, pero también preparan en el acto un pinchito de churrasco, chorizo, panceta o una costilla a la brasa.
Mucho movimiento y mayor variedad de edad también confirman que este sitio es de los buenos.

Ahora, que si quieres tapas creativas, innovadoras, de autor, no puedes pasar sin ir al nuevo Tapas 2.0. Este local está más orientado a ofrecer su servicio como restaurante pero también ofrece tapas en barra, al igual que su hermana mayor, la gastrotasca de la C/ Felipe Espino.
A diferencia de los locales que has visto hasta ahora, aquí el precio de las tapas varía acordando con las materias primas utilizadas, sin que por ello se resienta tu bolsillo.
En tres rondas con sus respectivas cañas pudimos disfrutar de delicias como alcachofa castellana con yema de huevo, bacalao con salsa de boletus (un clásico que por lo visto han vuelto a sacar a la carta con gran éxito entre los nostálgicos, según nos comunicaron tras la barra), mollete meloso de panceta BBQ, callos y morros al curry rojo (gran descubrimiento), ese clásico que son los garbanzos con ropa vieja y sashimi de presa ibérica soasada con especias chinas.

Que dos personas coman así de bien por 15€ por cabeza es para tenerlo en cuenta

 
Y las perronillas,... ay, las perronillas!

Y tras alguna tasca que otra más por la Rúa Mayor, volvimos a Madrid no sin antes hacer una parada por las Bodegas Yllera de Rueda.

Allí nos explicaron el proceso de vendimia y elaboración de sus principales vinos, y también conocimos las antiguas instalaciones, convertidas en una bodega-laberinto llamada El hilo de Ariadna, donde relacionan los distintos tipos de vinos que elaboran con los personajes del mito de Teseo y el Minotauro.

La verdad es que no soy una persona muy puesta en el mundo del vino, pero este lugar me llamó la atención y al trabajar en la alimentación tengo cierta deformación profesional por conocer los procesos.

El vino blanco, con Denominación de Origen de Rueda, se obtiene a partir de la vendimia nocturna de uvas de la variedad verdejo. Se realiza así para evitar que con los calores de septiembre la uva llegue con la fermentación iniciada a la planta.

También hacen vino tinto con uva tempranillo, en este caso con la Denominación de Vino de la Tierra de Castilla y León.

La diferencia entre ambos vinos es el tiempo de fermentación y contacto con el ollejo y el pipo, donde están las sustancias que dan color al vino (8-10 horas en el vino blanco, 8-10 días en el vino tinto). Además, el vino puede madurarse en barrica de roble francés y americano, especialmente el tinto, que aparte de alargar su vida útil le aporta mayores matices y personalidad al vino.


También hacen vinos espumosos: El Yllera 5.5, un vino al que se le corta la fermentación en seco conservando parte de su contenido en azúcares, por lo que es un caldo fácil de beber, con aguja y muy agradable.
Los cavas se realizan en temporada con uva verdejo y el proceso se parece bastante al de la elaboración de la cerveza: se realiza una primera fermentación alcohólica y tras esta se añaden azúcares y levaduras para conseguir la fermentación que confiere gas a la bebida.
Anteriormente, las botellas se iban girando manualmente un octavo de vuelta bocaabajo para ir decantando los posos resultantes de la segunda fermentación, pero ahora existen unas máquinas llamadas giropalets que realizan el proceso de forma programada y mecánica.
Cuando el proceso ha terminado, se "degüellan" para eliminar todos los detritos y se rellena la botella con vino, azúcares y aditivos, en diferentes proporciones según la denominación y calidad del cava.


Todo esto se puede vivir a un par de horas de Madrid, por lo que no dudes que volveré a escaparme un fin de semana para ver y probar todas las cosas que me he dejado.

3 comentarios :

  1. Gran resumen, perfecta entrada para hacer planes a esta ciudad que siempre sorprende. Salamanca sabe hacer las cosas bien y eso se traduce en resultados. Enhorabuena María, esta vez de gastroreportera dicharachera

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  2. Que rico!! yo a Salamanca hace tiempo que no voy, pero soy de Ávila y la costumbre de tapear es muy fácil!!

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  3. Yo no he estado nunca en Salamanca, y desde luego, que en lo referente a tapeo, ya me están entrando ganas de ir a visitar y disfrutar comiendo, gracias!!

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