sábado, 7 de febrero de 2015

Galletas "Pesadilla después de Navidad"

Tienen El Mal dentro de ellas

Achtung: estamos de sorteo en el blog hasta el 21 de Febrero.


¿Sabes todas esas cosas que compras para Navidad y que pese al porrillo de recetas de aprovechamiento que hay, siguen en tu armario?

Ya estamos en febrero y los turrones y mazapanes que han sobrado han debido de caer fruto de la gula o de la inercia de las fiestas, y los que no se han convertido en bizcochos, helados, mousses y demás.

Pero siempre hay algo que se queda de un año para otro en tu cocina. Como esa vez que por pereza no quitaste los adornos y ya en octubre dijiste "total, en dos meses los tengo que volver a poner".
Que no me ha pasado a mí, le ha pasado a una amiga.


Sin duda, el producto estrella es la fruta escarchada. Es de esas cosas que compras no sabes muy bien por qué, en el mejor de los casos para hacer un roscón (o mejor todavía, para creer que harás un roscón que nunca verá la luz). Y aunque lo hagas, somos muy pocos los que nos comemos la fruta escarchada con verdadero placer en un roscón. Mi favorito es el "pimiento" o calabazate teñido de verde, sin hacer ascos a la naranja.

Y aún en el hipotético y descabellado caso en que todos tus comensales flipen con la fruta escarchada, realmente se usa muy poca para la cantidad que vienen en las bandejas, por lo que siempre sobra algo que puedes destinar a puddings o plum cakes... y llega febrero, marzo, abril; se va poniendo más tiesa y cada vez da más pereza usarla.

Abres el armario. La miras. Te mira. Silencio incómodo y cierras de nuevo el armario tras demostrar un falso interés por las uvas pasas. Tú no querrías que te hicieran eso, ¿verdad? Por eso estas galletas se llaman Pesadilla después de Navidad, porque muchas veces supone una verdadera pesadilla desembarazarse del todo de los redrojos navideños.

Aparte, ya conoces mi particular guerra santa contra las dietas post navideñas consistentes en chupar una loncha de jamón york. Que sí, que nos hemos pasado y hay que reconocerlo como esas resacas que vaticinan que nunca más volverás a beber (ejem), pero dejarse llevar al otro extremo hace que aumenten tus niveles de cabreína de manera alarmante, por eso estas galletas, comidas con mesura, pueden ser muy sanas. Mejplico...


He pensado en ponerle mucha avena, incluso como tenía harina de este cereal, complementar la masa así. ¿Por qué? Pues porque la avena es uno de los cereales con el índice glucémico más bajo que hay, y eso es bueno. El índice glucémico de un alimento mide la facilidad con la éste se convierte en azúcar simple y viaja a través de tu sistema circulatorio. El azúcar que le echas al café apenas tiene que ser convertida en tu barriguita para que eso ocurra, lo que se traduce en que gasta poca energía para hacerlo y enseguida tienes un chute de glucosa en la sangre; además, como tan rápido se va como vino, produce cierta irritabilidad y un hambre muy particular por lo dulce. Vamos, un monazo en toda regla.

Por contra, el consumo de alimentos con el índice glucémico bajo tienen como ventaja inicial el gasto de energía de tu cuerpo para transformar los azúcares complejos en algo más asimilable por las células; esto conlleva además una liberación suave y mantenida de glucosa al torrente sanguíneo, por lo que te mantiene con el apetito a raya más tiempo. Quienes hayáis desayunado porridge inglés sabréis a lo que me refiero.

Esto quiere decir que estas galletas son lembas, pura energía, sí; pero si las comes cuando debes (fundamentalmente en el desayuno) te serán muy útiles y te mantendrán con la barriga contenta hasta la comida.

Gracias Internet, y gracias jmibullfrog.com

Para seguir con la idea de tomar azúcares con fundamento, las galletas no llevan azúcar en sí, sino melaza de caña, que tiene mucho más que decir nutricionalmente. Si quieres sustituirla por miel, estupendo también. Que puedes ser gocho, pero con cabeza.

Estas galletas aguantan bien varios días en un bote cerrado, los copos de avena absorben y conservan la hidratación de la masa, por lo que no van a quedar unas galletas megacrujientes, aunque los copos en sí aportan bastante textura galletil.

Ingredientes para unas 48 galletas:
- 150g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 150g de copos de avena suaves
- 125g de harina (yo tenía harina de avena y eso usé, pero puedes usar de trigo sin problemas)
- 150g de fruta escarchada picada
- 2 cucharadas soperas de melaza o miel de caña
- 2 huevos
- 1/2 cucharaditas de nuez moscada molida
- 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita rasa de bicarbonato

Precalienta el horno a 180ºC, con las placas de arriba y abajo.

Deshaz la mantequilla con las manos en un bol, junto con la melaza, los copos de avena y la harina, hasta formar una pasta. 

Añade la fruta escarchada, las especias y los huevos batidos previamente, y vuelve a chafar todo con las manos. Como ves, aparte de no usar maquinaria sirve como terapia de eliminación de estrés.

Una vez tengas una masa más o menos uniforme, forra un par de bandejas con papel de horno y prepara unas bolitas sobre ellas; para ello te puedes ayudar de un par de cucharillas para tomar porciones y darle más o menos la forma, y rematar la bola con las manos ligeramente humedecidas en agua para evitar que se pegue.

Hornea a 180ºC unos 15 minutos, verás que las bolas se abren ligeramente pero no demasiado: los copos de avena guardan muy bien la forma inicial que les diste. El segundo nombre, el que mola porque es en inglés, es el de Post-Christmas Crinkle cookies porque recuerda a las crinkle cookies en su agrietado.
Pasado ese tiempo, la superficie de las galletas estará tierna, pero cuando se enfríen endurecerán un poco. No te pases con el horno o quedarán como pedruscos.

Cuando las saques del horno deja enfriar por completo sobre una rejilla antes de guardarlas.


Trucos y consejos
- Si cuentas con tiempo o crees que la fruta está un poco tiesa, puedes remojarla en un chorrete de ron. Va a estar bueno y lo sabes.
- Que no te gusta la miel. Vale, azúcar de caña pero sin refinar, de la que es densa y pastosa.
- Para evitar refrigerar la masa antes de hornear, uso la mantequilla a temperatura ambiente, pero fría también puedes usarla; lo único que lleva más tiempo de manoseo. No la fundas en el microondas para que la masa no te quede demasiado líquida.
- Las quieres más planitas. Non ti preocupare, coges las bolas y las aplastas; ahora bien, vigila más el tiempo de cocción para que no se queden tiesas.

2 comentarios :

  1. En mi casa la fruta escarchada no sobra, es más, tuve que esconderla para poder utilizarla en el roscón, jeje, pero si que utilizo a menudo fruta deshidratada en galletas y bizcochos, y con la cantidad de cosas bonitas que nos has dicho de la avena, la utilizaré más!

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  2. hola!! si que me sobra si.... lo de las pasas me ha llegado, jeje, nos miramos mutuamente y no nos decimos ni hola... ya nos ignoramos y ahí siguen...Y lo de la nuez moscada me intriga, me gusta mucho y la utilizo pocas veces, así que tendré que darle más uso, gracias !! besets

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