miércoles, 6 de marzo de 2013

Tallarini alla puttanesca bianca

La puttanesca blanca, a diferencia de su prima la puttanesca (me encanta, parece que estoy hablando de familiares díscolos) en que no lleva tomate en su composición, sino que está hecha a base de cebolla, vino blanco, y cómo no, anchoas. Además, esta no lleva guindilla, por lo que resulta una salsa para pasta muy suave. El recordatorio del nombre no es a lo tonto, pues se comenta que era un plato que preparaban las prostitutas a sus clientes por lo rápido y resultón que era; incluso por el recuerdo que dejaban a sus clientes de su "visita", aromas marinos y tal... Autoexplicativo :P

Los que renieguen de las anchoas y del pescado en general, aviso: no sabe en absoluto a pescado, ya que el dulzor de la cebolla junto con la sabrosura de las anchoas hacen una salsa muy suculenta. Le gusta hasta a mi hermano (previa desinformación antes de comerla por primera vez, por aquello de evitar prejuicios). 

Es además un plato bastante agradecido en tupper, porque no es un típico salteado y no se reseca la pasta. Que por cierto, si puedes usar larga y un poco ancha para que recoja la salsa, mejor. Sanote, si no le echas más sal, que con las anchoas es más que suficiente.

La receta original la saqué hace años del libro de Giuliano Hazan titulado "La pasta clásica: libro de cocina". Utiliza alcaparras, y siempre que puedo respeto ese ingrediente en la receta... salvo cuando me he quedado sin ellas, entonces uso aceitunas picadas; es otro punto de vista diferente, más dulzón.
Estos son los ingredientes para dos personas:
- Una cebolla grande, bien picada
- Un diente de ajo picado
- Un vaso de vino de vino blanco
- Una cucharada de alcaparras, o en sustitución, aceitunas picadas (negras o verdes, a tu gusto)
- Media lata pequeña de anchoas en conserva
- 150 g de tallarines
- Perejil fresco picado
- Sal (para cocer la pasta) y pimienta
- Dos cucharadas de aceite de oliva virgen

En una sartén amplia, cortas las anchoas en trozos cuando el aceite esté caliente y las deshaces con un tenedor de madera, a fuego lento. Yo suelo echar un poco del aceite de la conserva, no todo, porque no es de la misma calidad que el que estás poniendo; es sólo porque lleva saborcillo. Las anchoas saltan como su santísima madre, así que si tienes una de esas tapas de rejilla, tu cocina lo agradecerá.

Cuando ya están deshechas, incorporas la cebolla y el ajo para que se pochen lentamente, hasta que coja color sin tostarse. En la receta recuerdo que ponía 30 minutos, pero para mí siempre está antes, igual 15-20 minutos. Tras cocinar la cebolla, añade el vaso de vino y deja reducir a su ritmo, removiendo de vez en cuando, hasta que tenga consistencia.
En este momento, yo ya he puesto la pasta a cocer en agua abundante con sal, porque caliento antes el agua en un hervidor y así no tiro tanto de vitro, además de ser más rápido. Recuerda que siempre es mejor que la salsa espere a la pasta y no al revés, para que no pierda textura.

Por último, añade el perejil y las aceitunas picados (si son alcaparras, enteras); con 5 minutos es suficiente para que se mezclen los sabores. Escurre la pasta, incorpórala a la sartén y dale un par de vueltas hasta que quede todo integrado.

Y a comer, disfruta :D

2 comentarios :

  1. Wow! Para mi ese libro es la biblia!

    Viva Marcello! XD

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  2. La verdad que está muy bien maquetado, con una fotografía del plato preparado y los ingredientes alrededor, como adorándolo, jejeje. Tengo ganas de probar la pasta rellena casera, pero claro, para eso hay que hacer pasta y mi madre me tiene apalabrado el rodillo de hacer pasta... hasta que no esté en mi poder, nada.

    Otro libro que es la biblia es "la cuchara de plata", en comida italiana es la leche, es como nuestro "1080". Ya colgaré alguna receta de ese tochamen! ^^

    Gracias por pasarte!

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